
Chloe
Sinclair nunca fue una chica mala hasta que cayó –literalmente– en
brazos de un guapísimo desconocido. Para empeorar las cosas, al día
siguiente, el sueño que acababa de vivir se derrumbó cuando «él» resultó
ser el tipo que debía rescatar de la quiebra la cadena de televisión
donde ella trabaja.
Sterling Prescott es
rudo, sexy y complicado, pero está dispuesto a reflotar KTEX TV, lo que
le aleja bastante de aquel amante salvaje que Chloe conoció una noche:
ahora parece un bibliotecario antipático y maniático de la limpieza.
La vida de nuestra
protagonista se complica cada vez más, sobre todo cuando Sterling decide
que quiere algo más que reflotar esa empresa y que ser sexy no es, ni
mucho menos, un pecado mortal.
¿Es un pecado ser sexy?.
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